Valores personales y cambios a beneficios en Castilla y León

BPB Borja Puig de la Bellacasa
BPB Borja Puig de la Bellacasa

En estos tiempos hay determinados valores que se consideran alejados del ámbito político: la lealtad con la ciudadanía a la que se pretende servir o representar parece no tener importancia, cuando se colocan en primer lugar los intereses personales y, junto a ellos, los del líder que nos puede promocionar. Si a ello unimos dejar en otro lugar las prioridades de una comunidad autónoma como Castilla y León, el problema se agrava todavía más.

Luis Tudanca, candidato socialista en las próximas elecciones autonómicas de esta comunidad, en su comportamiento personal y político ha demostrado su lealtad a la ciudadanía de Castilla y León, estando en sus principios y en su proceder, siempre por delante, la responsabilidad, la seriedad, la transparencia y la honestidad, que, unidas a su determinación por conseguir lo mejor para esta tierra, es la prioridad que le ha animado y caracterizado.

Lamentablemente quien ha decidido convocar las elecciones, aunque esté en su derecho, no ha demostrado que su objetivo quede limpio de intereses personales, partidistas y orgánicos de su formación. Cuando vio peligrar su mandato se puso de alfombra para que otra organización política lo apoyara, y ahora, cuando vuelve a tener dificultades, quiere dar a entender a la ciudadanía otros motivos, que no son sino excusas. De ese modo se tapan problemas judiciales que se van a presentar y, con ello a su vez, ayudar al liderazgo del señor Casado. Le ha dado igual que estemos en plena pandemia y no haber resuelto los problemas estructurales, económicos y demográficos de esta tierra.

Junto a los valores, en cambio, Luis Tudanca es una garantía para el progreso y el desarrollo de la primera comunidad autónoma en extensión de nuestro país. Su oponente ha hablado muy poco de programas, cambios y medidas, además de, paradójicamente, quejarse de quienes le salvaron su cargo después de perder las anteriores elecciones. Afortunadamente, el señor Tudanca no tiene que recurrir a la ultraderecha para apostar por presidir su comunidad. La igualdad, el progreso y los derechos y libertades, están en los primeros lugares de su agenda.

La cercanía de Luis Tudanca con todos los sectores es una realidad. Avala su candidatura un Gobierno central que ha revalorizado las pensiones de los 600.000 pensionistas, los 200.000 trabajadores que han podido acceder a un ERTE, los 140.000 trabajadores que ahora tienen un salario más digno, los 72.000 autónomos que por primera vez tienen una prestación… Este Gobierno de España ha hablado con hechos a través del Boletín Oficial del Estado. Ha aprobado 47 leyes que protegen y amplían derechos y prestaciones. Por su parte, los jóvenes recibirán más ayudas y presupuestos que nunca han recibido en la historia de nuestro país, con el fin de que mejore el empleo, la transformación digital, la decidida apuesta por la calidad del medio ambiente, la sanidad… Todo ello, por supuesto, con la colaboración de los Fondos Europeos, que ha puesto en marcha la Unión Europea con la insistencia permanente de nuestro presidente del Gobierno.  La Ley de Formación Profesional y la Reforma Laboral proyectarán una sinergia de impulsos que favorecerán a los jóvenes y a todo el sector laboral de nuestro país y, por supuesto, de esta comunidad autónoma castellano-leonesa.

Luis Tudanca es una garantía de significativos cambios y mejoras para Castilla y León. De manera personal, ha aseverado públicamente que siempre antepondrá los intereses de esta tierra, de sus ciudadanos, a los suyos o a los de su formación política.

Mientras que, por ejemplo, el Gobierno autonómico de Castilla-La Mancha hace frente al reto demográfico con 1.300 millones de euros, el señor Mañueco en Castilla y León solo plantea unas nuevas elecciones, y el PP no ha conseguido que Castilla y León deje de perder hasta 200.000 habitantes, en tanto que en España crecía en 9 millones. Por el contrario, Luis Tudanca, desde su formación del PSOE, tiene previsto, entre otras medidas, extender la “banda ancha”, una ley que reindustrialice, cree empleo y mejore la cohesión territorial.

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Es fundamental que en esta zona de España se imponga la buena política, que ya es realidad en ayuntamientos relevantes, como el de Valladolid y con toda seguridad en muchos más de esta comunidad. Una forma de hacer política que tenga en cuenta el pacto y el diálogo que genere un acuerdo presupuestario y un plan de reindustrialización, un plan de la primera oportunidad para los jóvenes, un plan del retorno del talento, que apueste por una sanidad con un plan riguroso de inversión prioritaria para la creación y desarrollo de hospitales, clínicas y consultorías, con plazos máximos para acabar con las listas de espera y donde no falte el diálogo con todos los profesionales sanitarios, en fin, entre otros aspectos de desarrollo hacia las últimas demandas del clima.

A continuación, se mencionan unos proyectos ya realizados, para demostrar que no se hacen promesas al aire, sino que se cumple con Castilla y León. El pueblo hablará en las próximas elecciones, será la voz que valga, no el maquillaje de encuestas o la descalificación permanente de Pablo Casado que constituye la única base de su programa. Esto se prometió y se hizo:

  • El proyecto de Monte la Reina en Toro (Zamora).
  • El reimpulso del INCIBE en León.
  • El Centro de la Seguridad Social y del Museo Nacional de la fotografía en Soria.
  • La creación de un Centro de Innovación de FP en Segovia
  • El Centro de competencias digitales de Renfe.

El día 13 de febrero, la generalización en Castilla y León de unos valores decentes, sin insultos y descalificaciones, y con unas garantías para un progreso real, pragmático e integrador puede ser posible.

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