Israel detiene y veja a un casco azul español en el Líbano en misión de paz
Un suboficial del Ejército de Tierra español desplegado en el Líbano en el marco de la misión de paz de Naciones Unidas UNIFIL fue detenido ilegalmente y sometido a malos tratos por parte de miembros de las fuerzas militares israelíes.
No es un incidente diplomático menor ni un malentendido en un control de seguridad. Es una violación flagrante del derecho internacional, del Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas de la ONU y del estatus de protección que ampara a todo militar desplegado bajo mandato de Naciones Unidas. Un servidor público uniformado, en ejercicio de sus funciones, fue detenido ilegalmente y vejado por las fuerzas armadas de un país extranjero.
La Asociación Unificada de Militares Españoles ha reaccionado exigiendo al Congreso de los Diputados una declaración institucional expresa de condena. AUME es tajante: "No cabe la equidistancia cuando un militar español es objeto de detención ilegal y vejaciones por parte de fuerzas de un país extranjero mientras cumple un mandato de Naciones Unidas". El Congreso debe actuar, dice la asociación, con la dignidad que el uniforme español merece.
Las peticiones concretas son tres. Primero, una condena unánime de todos los grupos parlamentarios contra la actuación de los militares israelíes implicados. Segundo, un mensaje de respaldo directo a las unidades desplegadas en el Líbano y a sus familias, garantizando que el Estado no tolerará la vulneración de sus derechos fundamentales. Tercero, que el Gobierno refuerce su acción diplomática con garantías reales de seguridad para el contingente español, no con declaraciones de intenciones.
Lo ocurrido en el Líbano no admite relativización. Quienes arriesgan su vida bajo bandera española y con el casco azul de la ONU merecen algo más que silencios cómplices o comparaciones frívolas desde los escaños. La respuesta política que España debe a ese suboficial está todavía pendiente.