Los vecinos de Zurrón trasladan al PSOE sus demandas tras años abandonados

Zurrón lleva años pidiendo lo mismo y el Gobierno del PP lleva años sin dar respuesta. El PSOE ha recorrido la barriada, ha escuchado a los vecinos y ahora traslada un listado de problemas que se acumulan sin solución.

El más urgente es el estado de los edificios. Las lluvias del invierno han dejado huella: humedad en prácticamente todas las fachadas, riesgo de desprendimientos y un deterioro que ya afecta a la salud de quienes viven dentro. Los socialistas exigen un plan de rehabilitación, pero con fechas reales encima de la mesa, no con promesas que nunca llegan.

Mientras tanto, hay vecinos mayores que llevan dos y tres años sin bajar a la calle. Sus edificios no tienen ascensor y nadie les ha explicado cómo solicitar las ayudas disponibles para instalarlo. El PSOE pide una oficina de acompañamiento que guíe a quienes no saben por dónde empezar, porque el problema no siempre es el dinero.

En el único parque infantil del barrio hay un columpio y un tobogán. Nada más. Zurrón ha recibido en los últimos años a muchas familias jóvenes y los niños hacen cola para subirse al columpio mientras el Gobierno presume de haber renovado todos los parques de la ciudad. El PSOE exige ampliar los juegos y añadir una pista polideportiva aprovechando el espacio disponible.

El barrio tampoco tiene vida cultural propia. Para que los niños tengan una actividad hay que ir al centro. Los vecinos reclaman programación de proximidad y los socialistas los apoyan: un barrio digno no obliga a sus vecinos a salir de él para tener una tarde entretenida.

Y luego están los terraplenes. Maleza, matorrales y basura acumulados durante años en los límites de la barriada. El PSOE lo dice sin rodeos: si ese matorral ardiera, las consecuencias para los edificios colindantes serían graves.

Urge limpiar y desbrozar. Y podar: algunas palmeras llevan tanto tiempo sin mantenimiento que se han metido literalmente por las ventanas de los vecinos. El presidente de la asociación vecinal lleva años reclamándolo. Sin éxito.