Los reyes visitan el Monasterio de Santa María de Poblet

Los reyes han viajado a la localidad de Poblet en Cataluña, donde han visitado el Monasterio de Santa María de Poblet y han mantenido un encuentro con los monjes de benedictinos.

Don Felipe y doña Letizia, acompañados por el ministro de Sanidad, Salvador Illa, han sido recibidos en Cataluña por la delegada del Gobierno en la Comunidad Autónoma, Teresa Cunillera. A su llegada al monasterio fueron recibidos por el abad de Poblet, el padre Octavi Vila, y el prior, padre Rafael Barrue.

A continuación, han accedido al interior para realizar una visita a las dependencias del Monasterio. En el Lagar, convertido en sala de exposiciones pudieron contemplar las obras del pintor Guinovart. La visita ha seguido por la bodega, el claustro, la cocina, el refectorio, la biblioteca, los antiguos dormitorios, la sala Capitular, la iglesia, el Panteón Real, donde se alberga los sepulcros reales de los reyes, Alfonso I, su hijo Pedro I el Católico, Jaime I el Conquistador, Pedro III, Pedro IV El Ceremonioso y muchos de sus sucesores.

Los reyes se dirigieron a las salas Góticas, donde tras recibir el saludo de la directora del Archivo Tarradelas, Nuria Gavarró, recorrieron una muestra de una selección de documentos del archivo en los que pudieron contemplar algunos escritos.

Por último y para finalizar la visita, don Felipe y doña Letizia, accedieron a la zona donde reside la comunidad benedictina, y mantuvieron un encuentro con los monjes.

Bajo la protección de reyes y nobles, el monasterio de Poblet se convierte en centro neurálgico de la Cataluña medieval. Panteón real durante la edad media, el conjunto se ha convertido en un símbolo histórico y cultural donde vuelven a vivir los monjes cistercienses.

La construcción del monasterio comenzó en el siglo XII y se aprecian estilos arquitectónicos variados como el románico, el gótico, el renacentista y el barroco. Sin embargo, el conjunto goza de una armonía absoluta tanto entre sus elementos arquitectónicos (que contienen todo el esplendor riguroso de la orden del Cister) como en la relación con el entorno de las montañas de Prades.

Algunos de los elementos más destacados del monasterio son la iglesia, que sigue el estilo de los templos cistercienses y donde hay que admirar el retablo del altar mayor, un conjunto renacentista de alabastro blanco de Damià Forment; la bella capilla gótica de San Jorge, edificada en la época de Alfons el Magnánimo (s. XV), y la puerta real, una grandiosa construcción gótica flanqueada por dos torres octogonales.

Fue el rey Pere IV El Ceremonioso (1319-1387) quien vinculó el monasterio con la Corona de Aragón haciendo construir el panteón real, que hasta entonces había estado en Santes Creus. En las obras de los sepulcros, hechas de alabastro blanco, trabajaron algunos de los mejores escultores del momento.

La vida monástica continuó en el monasterio hasta la toma de tierras de la iglesia en 1835, después de lo cual el complejo se deterioró. Sin embargo, en 1849, la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos intervino para detener este proceso. En 1930 comenzó la reconstrucción y en 1940 la vida monástica regresó a la abadía. El mantenimiento de sus valores históricos y arquitectónicos se ha asegurado a través de las diversas obras de restauración y rehabilitación que se han llevado a cabo desde entonces.

Además, la presencia de la comunidad religiosa cisterciense en Poblet, en la actualmente vive una comunidad de 25 monjes benedictinos, combinada con los archivos que ahora se conservan allí, como el Archivo Tarradellas, han asegurado una autenticidad que, además de los aspectos arquitectónicos, se extiende a sus valores, funciones y uso espirituales originales. En 1991 el Monasterio de Santa María de Poble fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.