Tarjetas de discapacidad: ni cromos ni cuentos

No todo vale. Acusar a Servicios Sociales de la Ciudad de expedir “cromos” en lugar de tarjetas válidas para personas con discapacidad es algo más que una frivolidad.

Desde este medio queremos desmentir algunas de las afirmaciones vertidas por el responsable de la Secretaría de Eficiencia Energética y Energías Renovables de Podemos en Ceuta, quien emite una nota de prensa lanzando acusaciones graves pero sin aportar pruebas ni datos, asegurando que la Ciudad expide documentos sin validez legal.

En su nota, además, cita como base jurídica la Ley 19/2001, de 19 de diciembre, una norma que quedó sin efecto hace más de una década y que fue sustituida por el Real Decreto 1056/2014, de 12 de diciembre. Es este decreto el que regula en la actualidad la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida y establece que es válida en todo el territorio nacional y en la Unión Europea.

En ningún momento la normativa exige un “sello de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre”, como ironiza la citada Secretaría. La validez de la tarjeta no depende de decoraciones ni inventos, sino de los datos y condiciones que contiene y que certifica la administración competente, en este caso, la Ciudad Autónoma de Ceuta.

Tampoco se ha demostrado que se estén produciendo multas por usar tarjetas emitidas en Ceuta. En este medio hay un usuario de una de esas tarjetas, y la ha utilizado en ciudades de toda España y Portugal sin haber tenido jamás problema alguno, incluso obteniendo exenciones en zonas reguladas.

Antes de lanzar acusaciones tan serias, convendría al menos cotejarlas con los hechos y con la normativa vigente. Por tanto, nos preguntamos: ¿Qué casos concretos denuncia la Secretaría de Eficiencia Energética y Energías Renovables? ¿Dónde y cuándo se han producido esas supuestas sanciones? ¿Dónde está la documentación que respalde estas acusaciones?

Ceuta no necesita populismo ni invenciones, sino propuestas serias. La discapacidad no puede usarse como arma política ni como excusa para atacar a la Ciudad. Y menos aún desde el desconocimiento o la exageración.