España frente al avance blando y silencioso de Marruecos

El activista saharaui Taleb Alisalem, escritor formado en cooperación y ayuda al desarrollo, ha puesto sobre la mesa una visión hasta ahora silenciada en la mayoría de medios nacionales. A raíz de los disturbios en Torre Pacheco (Murcia), donde se produjeron altercados que terminaron con intervenciones policiales y detenciones, Alisalem vincula estos episodios a una estrategia de expansión del reino de Marruecos hacia España.

Su tesis, publicada en el diario ABC bajo el título “Del Sáhara a Torre Pacheco, el control blando de Marruecos”, no apunta a la inmigración en sí como problema, sino a su utilización por parte del régimen alauí para influir en el tejido ideológico, social y educativo del país. A través de discursos organizados, victimismo institucional, financiación y presencia creciente en mezquitas, Alisalem sostiene que Marruecos está desplegando una ofensiva blanda —que ya vivió el Sáhara—, ahora dentro del territorio peninsular.

Avisa del peligro de no poder hablar con claridad por temor a ser tachado de racista. Denuncia un silencio político e intelectual que impide señalar este fenómeno con firmeza, especialmente desde una izquierda que, según su visión, ha optado por priorizar el cálculo electoral sobre la defensa de los valores democráticos. Alisalem sentencia:

«Marruecos no emigra, Marruecos se despliega». 

También reprocha: 

«La izquierda oficial ha perdido el rumbo. Dice defender a los oprimidos pero guarda un silencio ensordecedor cuando los agresores forman parte de su electorado importado».

Lugares como Mazarrón, Cartagena o Torre Pacheco no serían casos aislados, sino parte de un patrón. El autor denuncia exaltaciones del rey marroquí en mezquitas y la presencia de discursos contrarios a los valores constitucionales. Frente a esto, lanza una advertencia:

«No es racismo pedir respeto. No es facha querer seguridad. No es odio señalar al que delinque».

Su reflexión culmina en una comparación directa con lo sucedido en el Sáhara Occidental: primero se ocupó el relato, luego se infiltraron las estructuras, y después llegó la ocupación física. Advierte:

“Callando, mintiendo y alineándose con quien no respeta… Así empieza. Y si no se le frena, arrasará con todo”.


Reflexión compartida por Enrique Ávila


El texto de Taleb Alisalem fue difundido en redes sociales por el politólogo y sociólogo especialista en Geopolítica y Geoestrategia Enrique Ávila, quien recuerda que, como saharaui, Alisalem no debería ser considerado inmigrante, ya que España sigue siendo potencia administradora del Sáhara Occidental y, por tanto, debería contar con la nacionalidad española.

Ávila respalda plenamente su análisis y destaca la diferencia entre la inmigración legal, respetuosa con las normas, y esa otra “amalgama” que vulnera las leyes desde su entrada y es blanqueada por discursos ideológicos interesados. Además, denuncia a quienes se benefician de esta situación explotando mano de obra sin derechos y fomentando un sistema paralelo que margina al inmigrante regular.

“Y Marruecos en todas las salsas”, concluye Ávila, recordando su advertencia de que el régimen marroquí utiliza a su población como munición política. Una afirmación que, asegura, sigue plenamente vigente.