El Supremo prohíbe devolver en caliente a los inmigrantes que entran nadando

El Tribunal Supremo ha fijado doctrina sobre las devoluciones en caliente: el llamado "rechazo en frontera", recogido en la disposición adicional décima de la Ley de Extranjería, no puede aplicarse a quienes son interceptados en el mar cuando intentan entrar a nado en Ceuta o Melilla. La sentencia, del pasado 29 de junio, resuelve el recurso de casación presentado por el Abogado del Estado, confirma el fallo previo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y crea jurisprudencia, por lo que no cabe recurso contra ella.

El argumento central de la sentencia está en que la ley habla de "elementos de contención fronterizos" —vallas, muros, barreras físicas—, no de la frontera en un sentido abstracto. Apoyándose en doctrina previa del Tribunal Constitucional, el Supremo concluye que los dispositivos tecnológicos de vigilancia, como drones, cámaras térmicas o sensores, cumplen una función de detección y alerta, pero no de contención material. Al no existir en el mar un elemento físico que "superar", la línea marítima queda fuera del rechazo en frontera: a quienes son interceptados en el agua no se les debe aplicar ese procedimiento, sino el de devolución, que exige más garantías, como audiencia previa, motivación y revisión judicial.

La sentencia solo afecta al vallado terrestre. No toca, por ejemplo, las entradas mediante parapente sobre la valla, que siguen bajo el régimen anterior. La raíz del problema, según AUGC Ceuta, es que la ley se redactó pensando en un único escenario, el del vallado, en un momento en que no existían ni los nadadores ni los parapentes como vía de entrada.

Para los agentes sobre el terreno, el cambio introduce una duda práctica inmediata: hasta hace unas semanas, un guardia civil del Servicio Marítimo sabía qué procedimiento aplicar al recoger a un nadador exhausto en plena madrugada; ahora, no tanto. El propio delegado del Gobierno cifró el año pasado en más de 10.000 los rescates realizados en el mar frente a las costas ceutíes, un volumen que, con la nueva doctrina, no podría gestionarse mediante rechazo en frontera.

Ante ese vacío operativo, AUGC Ceuta ha solicitado una reunión con las principales autoridades de la ciudad, y el pasado 9 de julio sus representantes ya se reunieron con el coronel jefe de la Comandancia para abordar el nuevo escenario. La asociación pide protocolos de actuación claros, tanto para el Servicio Marítimo como para las patrullas terrestres que reciben a los nadadores al llegar a tierra. "Pedimos seguridad jurídica para los agentes", resume Rachid, secretario provincial de AUGC Ceuta, que califica la sentencia de clara en sus fundamentos, aunque insiste en que deja un vacío operativo que solo unos protocolos bien definidos pueden cerrar.