Ceuta Ya!, sobre SERVILIMPCE: “un año perdido y sin rumbo”

Ceuta YA!

Ceuta Ya! denuncia que tras un año de la creación de SERVILIMPCE, la empresa pública de limpieza no ha mejorado nada, sino todo lo contrario. Hablan de un "cumpleaños infeliz" para un proyecto que, según critican, acumula un año de desorganización y promesas incumplidas.

¿Por qué la municipalización?

La propuesta de municipalización contó inicialmente con el apoyo unánime de todos los grupos políticos. Eso sí, cada uno lo hizo por razones bien distintas. Lógicamente, la decisión fue adoptada por el PP, que no sólo ostentaba y ostenta el Gobierno, sino que además contaba con mayoría en la asamblea al unir, a los nueve votos de su grupo, los que tenía en “régimen de alquiler”.

En un principio, la postura de los de Juan Vivas resultó extraña, dado que, en cada una de las reiteradas ocasiones en que Ceuta Ya!, había planteado la posibilidad de la gestión directa, el Partido Popular siempre se manifestó en contra con una contundencia inapelable. Dicho lo cual, el cambio de posición tenía y tiene una explicación muy sencilla.

El presidente estaba atrapado en una espiral insostenible. La empresa adjudicataria, con los sindicatos como arietes, presionaba para subir el precio del contrato una y otra vez. Cada año se aplicaba el mismo mecanismo. Los trabajadores pedían subidas salariales; la empresa se negaba “salvo que la Ciudad eleve el canon”; los trabajadores amenazaban con la huelga; el Gobierno se asustaba y, posteriormente, se las “ingeniaba” para aumentar un contrato que, con la ley en la mano, no se podía aumentar porque ya se había incrementado en el máximo legal. Llegó un momento en el que este “jueguecito” se hizo insoportable para Vivas. Y se acabó. Había, ahora sí, que municipalizar.

Municipalización incompleta

El proceso de municipalización se inició con el apoyo de todos los grupos, pero por motivos diversos. El PP cambió de postura por la presión insostenible de la concesionaria y los sindicatos. Ceuta Ya! presentó tres alegaciones clave: incluir la planta de transferencias, integrar a las Brigadas Verdes y crear un plan especial para el Príncipe. Todas fueron rechazadas, lo que motivó su abstención. El Gobierno utilizó esa abstención para tergiversar su postura. El trasfondo revela intereses económicos, desprecio político y una estrategia de manipulación mediática.

Pactos: la municipalización

VOX votó en contra como represalia personal contra el empresario adjudicatario, al que consideran ideológicamente opuesto a sus postulados.

El PSOE, dividido entre la presión de UGT y CCOO —principales defensores de la remunicipalización— y la estrategia del Gobierno local, vivió una fractura interna. Su secretario general, también responsable en la empresa adjudicataria, estaba atrapado entre su lealtad sindical y su futuro profesional. Apoyar la gestión pública implicaba renunciar a su puesto o abandonar su cargo político, un dilema que fracturó al partido. El resultado fue un grupo dividido, sin liderazgo ni dirección clara, que acabó descabezado políticamente.

El MDyC se alineó con el PP justificando su decisión con la necesidad de garantizar el servicio, pero Ceuta Ya!, lo interpreta como un pago político vergonzante a cambio de una vicepresidencia -inútil- sin competencias reales a ochenta mil euros anuales.

Ceuta Ya!, por su parte, se mantuvo firme en su postura crítica, acusando al presidente Vivas de imponer una estructura paralela al margen del control político, exigiendo obediencia en lugar de consenso.

Arranque improvisado 

La empresa pública arrancó con improvisación y sin rumbo claro. Su gerente fue elegido entre el paro en Sevilla, sin conocer Ceuta ni el servicio, y tras ser despedido de su anterior trabajo. Fue designado con el único rechazo de Ceuta Ya!

Sin sede legal, SERVILIMPCE se instaló en una parcela portuaria ajena, con casetas irregulares. Acuerdos verbales sin papeles oficiales, camiones viejos de TRACE sin titular claro, y los nuevos, comprados por ACEMSA, siguen sin matricular en una nave privada. A día de hoy, todo sigue igual.

Prevaricación

TRACE, última empresa adjudicataria, carecía de una estructura administrativa propia y definida, algo asumible en el ámbito privado. Pero en lo público, al pasar a manos municipales, la prioridad era establecer un organigrama claro. Un año después, sigue sin existir.

El caos se mantiene: sin estructura, con tareas administrativas asumidas por personal subrogado bajo cargos sin sentido —«delegado», «departamento legal», «director de comunicación», «encargado de prevención»—, que actúan según el criterio cambiante del gerente. Cada lunes, nuevas órdenes.

En doce meses no se ha licitado ni un solo contrato. Se ha tirado de acuerdos verbales con empresas elegidas a dedo. El Consejo de Administración (PP y PSOE) lo permite. Y los órganos de control institucional han dimitido de sus funciones.

Tampoco hay convenio colectivo. La empresa funciona sin normativa clara, con decisiones laborales improvisadas, contratos vía WhatsApp, cambios de horario aleatorios y peones que, los fines de semana, son ascendidos temporalmente a capataces. El modelo es el mismo que con TRACE, aunque ahora sea ilegal. Un año de improvisación y descontrol absoluto.

Contratos verbales

La formación de Mohamed Mustafa señala que el servicio de limpieza nunca estuvo tan mal: vehículos deteriorados, sin planificación ni inversión real, una plantilla con contratos verbales y sin convenio colectivo, y una dirección a la deriva. Tampoco se ha constituido el comité de empresa, y se han nombrado jefaturas sin criterios claros.

Enchufismo 

"Nos vendieron una empresa pública para mejorar el servicio, pero solo ha servido para colocar gente y jugar con los contratos a dedo", denuncian. Añaden que ni el gerente ni los responsables políticos han rendido cuentas, y que la gestión solo responde a intereses partidistas.

Improvisación electoralista 

Ceuta Ya! recuerda que el Gobierno no ha movido un dedo hasta que ha visto peligrar su mayoría, y que ha reaccionado tarde y mal, improvisando medidas sin planificación real.

También denuncian una gestión basada en "la improvisación, la propaganda y el interés electoral". Por ello, piden una auditoría completa de SERVILIMPCE: "Un año perdido, que no tiene nada que celebrar".

Un servicio en decadencia

La limpieza en Ceuta ha empeorado notablemente tras un año de gestión municipal. La empresa sigue sin dirección, planificación ni recursos bien organizados. El presidente Vivas, centrado en mantener su mayoría mediante pactos, ha abandonado el control del servicio. Su consejero, paralizado por ambiciones políticas y temeroso de tomar decisiones que puedan perjudicar su futuro, opta por la inacción. Mientras tanto, el deterioro del servicio es evidente y la ciudadanía lo sufre a diario. El resultado: un año perdido y un servicio en caída libre, sin rumbo ni liderazgo.