La reina de Hadú y su hijo brillaron con humildad

La Cofradía del Santísimo Cristo de la Encrucijada (1952) y Santa María de las Lágrimas (1951), obras de Modesto Gené, ha realizado su estación de penitencia este Jueves de Pasión por segundo año consecutivo tras la reforma de la iglesia de San José.

La cofradía lamenta el fallecimiento, a principios de enero, de Pepe Márquez "Koki", quien también ejerció como hermano mayor.

Este año, el Cristo recupera la tradición del velatorio en la Comandancia de la Guardia Civil y de salir desde allí, algo que llevaba años sin hacerse. "Mucha gente lo conoce como el Cristo de la Guardia Civil", según el vocal Antonio Noya.

Es el primer año del hermano mayor Francisco Javier Carmona, elegido el 5 de marzo de 2026, que releva a Pedro Mariscal Rojas, actual presidente del Banco de Alimentos de Ceuta.

Recordemos que Carmona solo tuvo que enfrentarse al número de votos requeridos entre los hermanos, ya que fue la única candidatura.

La Cofradía tiene dos pasos, bajo las órdenes del capataz Paco Méndez: uno de misterio y otro de palio, el primero custodiado por la Guardia Civil y el segundo por el Grupo de Regulares de Ceuta.

El acompañamiento musical del Cristo corrió a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores Nª Sª Virgen de la Consolación, de Molina de Segura (Murcia), y el de la Virgen, de la Asociación Músico-Cultural Daliense, de Dalías (Almería).

La cofradía, en 2022, al igual que en 2019, con el paréntesis de los dos años de pandemia, sacó al Cristo sin paso, portándose solo la cruz y la Virgen en parihuela. En 2018 y 2017, el Cristo salió al igual que en años posteriores, pero con la Virgen bajo palio.

Ya en 2016, sobre el paso del Cristo, frente a la cruz, se dispuso la imagen de la Virgen, no dando la sensación de una Vera Cruz, además de repartir el peso a los cargadores.

Pues bien, este año la imagen del Cristo en la cruz salió con el palio de la Virgen, pero, debido, otra vez, a la falta de costaleros para los relevos, tuvo que hacer tramos sobre ruedas.

Esta Cofradía se caracteriza, entre otras muchas cosas, por hacer un encuentro chico a la altura de la estatua de Regulares, en Hadú, que este año está en obras y se ha trasladado a la puerta del cuartel de la Guardia Civil.

Además se caracteriza por la salida de los pasos del callejón de la iglesia de San José.

También por su recorrido, quizás el segundo más largo después de La Amargura, pero es el que apechuga una tremenda cuesta.

En el ámbito organizativo, la Encrucijada adaptó este año su recorrido a causa de las obras en Hadú, por la plaza de Nicaragua.