Cooperación Internacional del Colegio de Médicos sigue colaborando en el extranjero

Inês, abajo a la derecha, en su último voluntariado

Maria Inês de Gusmão Ramos acaba de volver de Guadalupe (Ecuador) y Fran García Lanzas se encuentra en estos momentos en su segundo viaje a Bisáu (Guinea Bisáu).

Los médicos fundadores de la sección de Cooperación Internacional del Colegio de Médicos de Ceuta siguen promoviendo la colaboración sanitaria en el extranjero. Maria Inês de Gusmão Ramos acaba de volver de Guadalupe, Ecuador, ciudad en la que ha pasado 15 días ofreciendo asistencia sanitaria a la ciudadanía local. Una experiencia en la que ha podido analizar la situación de la zona para preparar futuros proyectos.

Sobre el escenario en el que fue recibida, esta residente de tercer año de Medicina Familiar y Comunitaria en Ceuta explica que “el COVID en Ecuador fue muy fuerte, por un lado, y luego, por el otro, la inmigración de Venezuela ha aumentado la presión asistencial sanitaria”. Por ello, su ayuda fue bien recibida desde el inicio: “Se me asignó una consulta en el hospital y he estado haciendo ajustes de patologías crónicas y principalmente manejando pacientes oncológicos, muchos ya en paliativos”, aclara.

Aunque la oncología no es parte como tal de su rama de especialidad, Inês especifica que cuando la gente escucha que hay un médico extranjero es habitual que se desplace desde cualquier zona de Ecuador para recibir una consulta.

Este proyecto, apoyado desde el inicio por el Colegio de Médicos, ha sido completamente distinto al que desarrolló hace unos meses en Tanzania, donde ofreció mayoritariamente formación sanitaria a niños, adolescentes y adultos. “Había tanto trabajo que era difícil dar una educación sanitaria más amplia”, declara; por lo que en Guadalupe se centró en llevar a cabo una labor asistencial muy necesaria.

Sin embargo, esta médica tiene claro cuáles son los proyectos que le gustaría desarrollar:

“A mí personalmente me parece que en la educación sanitaria está la respuesta, lo que hay que cambiar es la concienciación de la enfermedad y no ir tratando paciente a paciente, aunque también sea de suma importancia. Pero, al final, lo que va a abrir las puertas de cara al futuro y lo que va a cambiar una generación es la educación”.

Además de la alta presión asistencial por el COVID, de Gusmão Ramos relata que una de las deficiencias más llamativas es que tienen Atención Primaria, “pero todavía no es tan universal como debería de ser”. Y puntualiza que en la zona necesitan más médicos, infraestructuras y también concienciación porque la gente no entiende las enfermedades: “Alguien que tiene diabetes, cree que toma el antidiabético oral 15 días y está curado”, explica.

Sobre cómo abordar futuras colaboraciones con Guadalupe, la médica cuenta que le gustaría volver no solo para prestar ayuda a nivel hospitalario, sino también comunitario, ofreciendo formación sanitaria sobre patologías crónicas. Asimismo, añade que otra propuesta interesante sería crear una relación más estrecha entre los médicos de diferentes países, ejerciendo la telemedicina en pacientes más complejos, ayudando a los profesionales que están en el terreno, incluso, con sesiones clínicas a distancia.

Hablando con la residente del futuro de Cooperación Internacional en Ceuta, Inês amplía que la idea es “crear una bolsa de trabajo de cooperación y asesorar a quien quiera sobre las características de cada proyecto, adaptándolo a las capacidades individuales de cada médico”, aumentando el número de facultativos que participan. Un avance que se debatirá nuevamente con el resto de miembros con la llegada del doctor Francisco García Lanzas, que actualmente se encuentra como representante de esta sección del Colegio en Bisáu, donde estará cuatro meses impartiendo formación a los médicos de la zona y enseñándoles técnicas de cardiología enfocadas a las patologías más comunes de su territorio.