La “horrible” experiencia de una enfermera con el SAMU en la atención a los menores marroquís

Tras cinco horas de trabajo, aún sin firmar el contrato, querían ponerla a hacer test de antígenos a los menores con su ropa de calle y la mascarilla que traía de casa.

Una enfermera ha narrado al Sindicato de Enfermería en Ceuta (SATSE) su “horrible” experiencia laboral trabajando para el SAMU en la atención a los menores llegados a la ciudad procedentes de Marruecos.

Esta ceutí, envió su currículum a SAMU, aunque empezaba a trabajar el lunes, fue citada el sábado en el albergue provisional de Piniers. Ella acudió para tomar contacto con el servicio y la hicieron quedarse no solo cinco horas ese día, sino que tenían la intención de que el domingo también acudiese a trabajar, pese a que aún no había firmado ni el contrato.

Consciente de la crisis humanitaria se puso manos a la obra. A pesar de su fuerza de voluntad, ese mismo sábado dijo que se iba. El detonante: “Querían ponerme a hacer test de antígenos sin protecciones y sin nada, solo con mi ropa de calle y la mascarilla que traía de casa”. Recuerda que allí había personas supuestamente auxiliares de enfermería, que estaban realizando pruebas de antígenos para las que no están cualificadas y cuya realización corresponde a las enfermeras.


Más de 1.000 niños, todos a su cargo y al de una técnico


La enfermera, se encontró que iba a tener a más de 1.000 niños a su cargo, en solitario junto a una técnico de laboratorio, sin médico y sin ningún otro enfermero trabajando codo con codo ante tal volumen de personas.

La enfermera que denuncia su experiencia laboral, recuerda que el SAMU le “vendió” un puesto de trabajo que desempeñaría a turnos, de mañanas o tardes, pero, finalmente, fue todo lo contrario. Desde Sevilla la telefoneó una persona que se identificó como trabajador del SAMU para informarle de la oferta laboral: una enfermera para El Tarajal. Después de requerir a la ceutí una serie de documentación para hacer un contrato de enfermería a jornada completa con fecha de comienzo el lunes, le proporcionó un número de teléfono para contactar con la responsable en materia migratoria.

La enfermera se llevó muy buena impresión de la conversación con el trabajador del SAMU en Sevilla, a diferencia de lo que ocurriría posteriormente en Ceuta. Cuando se puso en contacto con la responsable en la ciudad autónoma, ésta le informa de que finalmente no prestará servicio en las naves de El Tarajal, sino en el albergue de Piniers. Cuando llega allí, se encuentra más de mil niños con una zona de contagiados por coronavirus que está separada del resto. Al llegar, nadie le proporciona un EPI o cualquier otro medio de protección.


Solo tres trajes EPI que se estaban lavando, aunque son desechables


En el aspecto laboral, cada vez que la afectada pregunta al enlace del SAMU sobre los horarios o las condiciones laborales, esta cambiaba de tema de conversación y no responde a las preguntas que le está haciendo. Del sueldo nunca supo nada porque nadie se lo explicó y, como nunca llegó a firmar el contrato, pues desconoce la cuantía o más detalles.

Aparte de ella, en teoría, estaría otra enfermera y una técnico de laboratorio, pero allí había unas diez personas que referían que eran enfermeras, aunque la enfermera que nunca llegó a ser contratada porque se fue el primer día sospecha que no lo eran. Esas personas estaban como voluntarios, en ningún caso estaban contratados. Tenían solo tres trajes EPI y se estaban lavando, cuando en realidad es material desechable, y en un foco de coronavirus activo de contagio. Por tanto, las medidas de prevención que le estaban proporcionando eran nulas.

SATSE exige a la Ciudad que supervise las condiciones en las que se está dispensado este servicio tanto en el cumplimiento de los derechos laborales del personal como en garantizar la seguridad sanitaria en un foco de contagio activo.