Los médicos llevan a la huelga sus quejas por el salario, formación y clasificación profesional

La huelga médica en Ceuta ha reabierto el debate sobre las retribuciones en el INGESA y la clasificación profesional dentro del sistema sanitario. El Sindicato Médico sostiene que el conflicto no se limita al salario, sino que afecta también al reconocimiento de la formación, la especialización y la responsabilidad que asumen los facultativos.

La brecha salarial que denuncia el sindicato

La base numérica de esa queja está en el cuaderno de retribuciones del INGESA para 2026. El documento fija en 1.387,24 euros mensuales el sueldo base del subgrupo A1, donde se encuadran los médicos, frente a los 1.199,52 euros del A2. La diferencia es de 187,72 euros al mes, una cifra que el sindicato utiliza para sostener que, tras seis años de Medicina y otros cuatro o cinco de especialización vía MIR, la distancia en el sueldo base resulta escasa.

El debate, sin embargo, va más allá de esa comparación. La nómina final depende también del complemento de destino, del complemento específico, de las guardias y de otros conceptos variables. En esa estructura, los niveles 23 y 24 perciben 683,49 y 729,14 euros mensuales de complemento de destino, mientras que los niveles 28, 29 y 30 alcanzan 1.041,22, 1.086,89 y 1.211,76 euros al mes.

Ahí pone el Sindicato Médico parte del foco. Su lectura es que el sistema mantiene una distancia reducida entre la formación exigida para acceder a una plaza facultativa y la retribución base de ese profesional, mientras en la propia escala administrativa aparecen diferencias mayores en los niveles superiores.

Formación y especialización: una comparación delicada

La comparación con otras profesiones sanitarias exige precisión. No es lo mismo enfrentar la formación de un médico especialista con la de una enfermera generalista que con una especialista. En el primer caso, el recorrido para ejercer como médico especialista se eleva entre diez y once años, al sumar el grado en Medicina y la residencia MIR. En el segundo, una enfermera especialista debe completar cuatro años de grado y dos de EIR. La diferencia existe, pero el mapa formativo sanitario es más complejo de lo que suele reflejar el debate público y no admite comparaciones simplistas.

El debate del grupo A y el "A plus"

Esa discusión enlaza con un debate anterior. Enfermeras y fisioterapeutas llevan años reclamando su inclusión en el grupo A sin subgrupos, al entender que sus titulaciones universitarias no deben seguir encuadradas en el A2. Frente a esa reivindicación, el Sindicato Médico de Ceuta ya defendió en 2022 la necesidad de una categoría profesional «A plus» para los facultativos, al considerar que su formación, su especialidad y su nivel de responsabilidad exigen un reconocimiento diferenciado.

Con ese argumento de fondo, la huelga médica vuelve a poner sobre la mesa una discusión que va más allá del importe final de una nómina: cómo retribuye y cómo clasifica el INGESA a quienes sostienen la atención sanitaria en Ceuta.

El choque con Delegación antes de una nueva semana de paros

El conflicto llega también marcado por el choque entre el Sindicato Médico y la Delegación del Gobierno en la antesala de una nueva semana de paros. El SMC denunció el 13 de marzo el silencio institucional tras asegurar que había solicitado una reunión el día 6 para abordar los incidentes registrados en convocatorias anteriores y prevenir nuevos problemas durante la huelga convocada entre el 16 y el 20 de marzo.

Ese mismo día, la Delegación del Gobierno respondió que la solicitud sería atendida en cuanto la agenda institucional lo permitiera y atribuyó la falta de encuentro a problemas de agenda. La institución defendió además su voluntad de mantener un canal de comunicación abierto con los agentes sociales de la ciudad.

El sindicato ha encontrado en el cuaderno oficial de retribuciones una base para reforzar su discurso. Queda por ver si INGESA responde a esa lectura y si el diálogo institucional logra encauzar un conflicto abierto en varios frentes.