Chechu y Marina: Amor, nervios y un sí policial camino del altar
El acto de bienvenida a los nuevos policías locales celebrado en el Salón del Trono dejó un momento inesperado que rompió por completo el guion institucional. Lo que estaba llamado a ser un cierre solemne se transformó, sin previo aviso, en una escena de amor sincero, de esas que se quedan flotando en la memoria de quienes las presencian.
La pedida se produjo al finalizar la recepción oficial, ante autoridades, compañeros, familiares y amigos. Chechu hincó la rodilla precedido por un beso que silenció el protocolo. Entre aplausos espontáneos y gritos de “vivan los novios”, la respuesta no se escuchó en un primer momento. Fue después, cuando algunos de los presentes preguntaron si había dicho que sí, cuando Marina confirmó con una sonrisa que había respondido “sí, quiero”. El Salón del Trono, escenario habitual tanto de actos oficiales como de bodas, se convirtió en el zaguán del palacio de la princesa.
El intercambio del anillo no se produjo en ese instante. Los nervios jugaron una mala pasada a la cordobesa. Chechu le cogió la mano a Marina preguntándole en qué dedo se lo ponía, pero anillar aquel compromiso se convirtió en una pequeña odisea emocional. Las manos temblaban, como si de una paloma asustada se tratase, incapaz de quedarse quieta ante la intensidad del momento. Una paloma vestida de blanco era Marina, frágil y luminosa, desbordada por la emoción.
La escena logró tocar el corazón de muchos de los presentes. Hubo miradas humedecidas, sonrisas cómplices y alguna lágrima imposible de disimular, incluso entre compañeras agentes que no pudieron contener la emoción. El acto se cerró así con una imagen poco habitual, cargada de sentimientos, de nervios y de amor, una historia sentimental que convirtió un día oficial en un recuerdo imborrable.