Pedimos comprensión y empatía

Nos dirigimos a nuestros pacientes y a la sociedad para pedir disculpas por las molestias y el daño que nuestra acción —la huelga— pueda ocasionar. Pedimos comprensión y empatía, y rogamos que se entienda que no nos queda otra salida.

Esta huelga nace de la desesperación de un colectivo que ha sido engañado de forma reiterada con promesas que nunca llegan a cumplirse. Se nos pide resistir un poco más, apretar un poco más, como si la vocación fuera infinita. Se nos ha hecho cargar con culpas que no nos corresponden, derivadas de una gestión deficiente, hasta el punto de acabar perjudicando a quienes son nuestra razón de ser: los pacientes.

No podemos más. No debemos seguir consintiendo esta situación ni convertirnos en cómplices de decisiones políticas que dañan tanto a los profesionales como a la atención sanitaria. Nuestra obligación es con los pacientes, y para poder cuidarlos bien, quienes los atendemos también debemos estar bien.

Exigimos que los problemas se resuelvan por quienes tienen la responsabilidad y la capacidad de hacerlo. Para eso están: para asumir responsabilidades, dotar de recursos suficientes, gestionarlos con eficacia, contratar facultativos —y, a ser posible, a los mejores— y escuchar, confiar y respetar a los profesionales que sostienen el sistema sanitario. Nadie conoce mejor las necesidades reales de los pacientes que quienes los atienden cada día.

Esta huelga no es un abandono. Es un acto de dignidad y de responsabilidad. Reivindicamos las condiciones necesarias para ejercer la medicina de forma segura, humana y de calidad. Queremos evitar que el sistema sanitario se derrumbe sobre quienes lo sostienen y sobre quienes más lo necesitan.

Se repite con frecuencia que para acabar con la sanidad pública basta con desviar fondos hacia la privada. Quizá influya, pero lo que realmente está colapsando la sanidad pública es el maltrato continuado a sus profesionales, que terminan marchándose del sistema. La llamada “falta de médicos” es una falacia: lo que faltan son condiciones laborales, organizativas y profesionales dignas en la sanidad pública.

Desde el Sindicato Médico pedimos a la señora ministra de Sanidad que venga a visitar a sus médicos, a sus ciudadanos, a sus pacientes. Que nos mire a los ojos y nos escuche. Comprobará que aspiramos a aportar soluciones, porque queremos nuestra tierra y el bien de nuestros pacientes. Y, sobre todo, que no dé por cierto todo lo que se dice sin conocer la realidad.

Por nuestros pacientes.
Por nuestra profesión.
Por una sanidad pública de calidad y humana.