Democracia: o a la izquierda

Tenemos que pensar y reflexionar, de manera muy seria, qué es lo que nos está sucediendo. Estamos en un mundo que se está alocando cada día más y no somos capaces de frenar esta situación.

¿Qué nos está ocurriendo? ¿Qué nos pasa por dentro?

El Papa visitará Barcelona en breve, para junio. Nadie se pregunta qué pasa con los beneficios que obtiene la Iglesia del Estado, además de esa visita que costará dinero para las arcas y que, al final, pagarán los laicos, que se presume que son mayoría.

¿Es que el Estado le rinde pleitesía a la Iglesia? ¿No habíamos quedado en que éramos laicos?

Múltiples propiedades y beneficios fiscales que están ahí y que nadie se los quita a la Iglesia.

¿Dónde están esos millones de cristianos cuando en Gaza se está cometiendo un genocidio? ¿Alguno de ellos da la vida por un palestino?

Esto es grave, muy grave. La jerarquía eclesiástica adora al becerro de oro; hoy es el dinero.

¿Qué sucede con los aforamientos? Se deberían eliminar de raíz. Todos somos iguales ante la ley; por lo tanto, esto no puede servir para ser impune, que es lo que pasa hoy.

¿Qué pasa con los inmigrantes? ¿A qué viene tanta alarma con las personas que llegan a trabajar o a buscar una vida más digna?

Hace falta un debate de fondo sobre estos temas que no se tocan, salvo en los grandes medios, de los cuales solo sale un revoltijo de temas, es decir, una ensaladilla rusa.

Se ha montado una película de Hollywood con el "miedo al inmigrante" y, en realidad, se busca amedrentar, asustar y tratar como esclavo al que viene de afuera, como si no tuviera los mismos derechos y libertades que los que vivimos o aquí nacimos.

¿Qué ocurre con las resoluciones judiciales? ¿Acaso lo que diga un juez es mano de santo?

Ciertos aspectos hoy de la "justicia" deben ser valorados y no callados, sino criticados.

Debemos reconsiderar muchas cosas y no mirar para otro lado, porque todo este barro que se está formando nos cae en la cara.