Premio Nobel de la Paz a la ultraderecha

Con todo esto de dar premios a diestro y siniestro, parece que se ha perdido el norte.

No hay sentido común y el ser humano ha perdido su esencia.

O bien parece que hay intereses políticos y económicos que, a fin de cuentas, es lo mismo.

Porque dar premios Nobel de la Paz a gente que no ha arriesgado su vida por ello no es de recibo.

A personas que lo que han hecho, o bien tenían frentes de guerra abiertos y se les da ese premio, ¿de qué vamos?

A una persona que promovía la insurrección contra un Estado que puede ser corrupto, pero no son las formas.

Dar ese premio es realizar una confrontación directa con Venezuela.

Venezuela y Latinoamérica necesitan puentes, reconciliación, diálogo, no choques.

Este premio Nobel parece más un arma política que abandera Estados Unidos y que busca debilitar a los países que tienen lazos con Venezuela, como China, Rusia y demás.

Este mundo está claramente por explotar e irá desapareciendo poco a poco.

¿Por qué no le dan ese premio a tantos y tantos activistas que, en pro de la no violencia, trabajan a diario en los campos de refugiados o a organizaciones humanitarias que tanto bien hacen por el ajeno?

El Comité Noruego es un brazo de otros, es un aparato disfrazado de justicia de otros intereses, y por fin les llegó la hora de ver de verdad quiénes son.