El convenio de la traición

La negociación colectiva es un mecanismo fundamental del diálogo social, a través de la cual empresarios y sindicatos deben convenir salarios justos y condiciones de trabajo que permitan la conciliación de la vida familiar. El objetivo de negociar es establecer un convenio colectivo en el que se regulen condiciones de empleo de un determinado grupo de profesionales, estos convenios deben ser inclusivos donde se debe reducir la desigualdad y ampliar el ámbito de la protección laboral.

El papel que debe desempeñar la negociación colectiva es reducir la vulnerabilidad y asegurar las condiciones de trabajo decente, el principal motivo de preocupación debe ser la inseguridad laboral de este rubro de profesionales de la seguridad privada. Un factor importante para poder negociar sería la existencia de un marco jurídico favorable que garantizara el derecho a la negociación colectiva.

Poco se puede añadir a la obra de teatro que han llevado tanto los sindicatos como la patronal en la negociación del convenio. Como siempre la historia se repite, donde los perdedores son los trabajadores de un sector donde están completamente solos sin que nadie haga nada para salvarlos de una nueva catarsis, y los ganadores son los de siempre, sindicatos y patronal, grandes despiadados que lo único que ansían es tener sus traseros bien blindados sin que nada les falte.

Todo un circo mediático para anunciar que la gran subida que han conseguido es la de un 2% vanagloriándose de que ha sido todo un avance, que el sector estaba muy mal (dicen) debido a la pandemia y a las pérdidas sufridas por las empresas de seguridad. Decirle al presidente de la patronal Ángel Córdoba que se le tendría que caer la cara de vergüenza, por permitir que se negocie el convenio del hambre, o el convenio de la traición con una subida de 12 euros, aun a sabiendas de que las empresas de seguridad han tenido ganancias de un 90% y que los únicos que han perdido en calidad de vida son estos grandes profesionales de la seguridad privada. A los sindicatos corporativistas decirles que son unos vendidos y unos sinvergüenzas, aunque no son solo ellos los culpables, también son partícipes de este bochornoso convenio aquellos que los votan para representarlos.

Ante tal escenario sumamente desolador los sindicatos y patronal que han vuelto a faltar el respeto y se han vuelto a reír de este colectivo, únicamente queda seguir luchando y trabajando para dignificar algún día a este sector. Para que esto suceda tendría que existir unión no solo a nivel sindical que no la hay, sino entre todos los trabajadores que tienen mucho más poder del que ellos creen. La clave para restarles fuerza y espacio a estos que venden continuamente al sector se encuentra en la unión de los sindicatos que sí velan por los intereses reales y las asociaciones, a través de reuniones exponiendo los problemas y de escucharse mutuamente, dejando el protagonismo individual al margen, y de este modo se trabaje por crear una hoja de ruta conjunta.

La unión de todo un colectivo que está formado por directores o jefes de seguridad. No deben olvidar que son vigilantes de seguridad, por lo que deben comprometerse con su propio colectivo asistiendo a aquellas manifestaciones o concentraciones que tengan lugar.

José Antonio Carbonell, vigilante de seguridad

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