El analfabeto político

Bertolt Bercht

"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos […] El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales."

Estas palabras del dramaturgo alemán Bertolt Bercht, que llevaban meses rondándome la cabeza, cobraban más sentido que nunca al asistir al pleno que, nuevamente, se ha convertido en un espectáculo bochornoso, en el que la ultraderecha local como es habitual, usa las armas más sucias a su disposición para provocar, generar titulares y crear una densa bruma alrededor de lo verdaderamente importante. Pero no una sesión cualquiera, sino una tan crucial como es aquella en la que se debate y votan los presupuestos de nuestra ciudad, un pleno en el que más allá de los insultos, la bilis y el odio se busca, a mi entender, un objetivo superior. Mantener ignorante al pueblo.

Resulta misión hercúlea bucear entre todos los titulares y noticias surgidas a lo largo de la mañana y desgranar, de manera entendible, qué se había aprobado en el pleno. El sentir que queda en nuestra gente es el abatimiento, la desesperanza y, por supuesto, el cabreo ante el devenir político de nuestra ciudad, desentendiéndose por completo de los asuntos realmente importantes, los que les afectan de primera mano. Es urgente hacer al pueblo participe de los asuntos del pueblo, es nuestro firme compromiso que así sea.

Hacemos nuestros todos esos sentimientos, estamos cansadas de una situación que se prolonga ya en exceso en el tiempo y venimos dispuestas a cambiarla. No tenemos tiempo en nuestra agenda para entretenernos en provocaciones tan absurdas como irrisorias que nos distraen de un propósito mayor: construir por y para Ceuta, recuperar la ilusión y esperanza de un pueblo que merece volver a creer en sus dirigentes, trabajar para hacer de nuestra ciudad el lugar que todos y todas soñamos, que merecemos.

Debemos estar orgullosas de lo conseguido en este Presupuesto, la primera piedra, el primer paso, una nota de luz en algo que somos conscientes que tiene aún muchísimos puntos por mejorar. Propuestas luchadas con el firme convencimiento de que mejorarán la vida de los y las ceutíes en un momento en el que la situación es calificada de extrema. Los cambios sólo se consiguen con movimiento.  La inacción en una ciudad ya agonizante ni es responsable ni es ética.  Ahora nos queda un largo camino por delante en el que garantizar el cumplimiento de lo aprobado y seguir asegurando compromisos que mejoren la calidad de vida de todos y todas las habitantes de la ciudad, sin excepción.