Milongas del cambio de hora en eficiencia energética

Como cada año, durante el 2025, habrá dos cambios de hora en España, para pasar del horario de verano al invierno y viceversa, dos cambios en los relojes que consisten en adelantar o atrasar una hora, una vez en marzo y otra vez en octubre.

Basándonos en elcomparadordeluz.es, concretamente, el próximo 26 de octubre vamos a cambiar al horario de invierno, tal y como recoge el Instituto Geográfico Nacional (IGN). Se entiende por "periodo de hora de verano" la etapa del año durante la cual se adelanta la hora en sesenta minutos con respecto a la hora del resto del año, aunque realmente se trata de un periodo de primavera-verano.

El origen del cambio de hora se remonta a 1916, cuando Alemania y el Imperio Austrohúngaro lo implantaron durante la Primera Guerra Mundial para ahorrar carbón. En la Segunda Guerra Mundial, el Tercer Reich volvió a aplicarlo de forma sistemática, imponiéndolo también en los países ocupados. La medida se consolidó como herramienta de control y ahorro energético en contextos de guerra.

Las consecuencias económicas del cambio de hora en España comenzaron tras la crisis del petróleo de 1973, cuando se generalizó el denominado horario de verano como una forma de ganar horas de luz solar y ahorrar energía. Los primeros países de Europa que adoptaron este método fueron Italia y Malta, y poco a poco se fueron sumando otros países. En el año 2000 se hizo obligatorio el cambio de hora.

¿Qué efectos tiene cambiar la hora? ¿Conlleva algún ahorro energético o tiene algún impacto económico? Aunque la Comisión Europea calcula que el ahorro energético está entre el 0,1 % y el 0,2 % del consumo eléctrico anual, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), por su parte, confirma a BYZness que no cuenta con datos disponibles al respecto.

Entonces, ¿este cambio afecta a la economía? “Se puede afirmar, aunque no muy rotundamente, que no”, apunta José Canseco. En este aspecto, tal y como informa el profesor, existen cifras muy dispares sobre el posible ahorro al realizar el cambio de hora, pero hoy no tiene ningún sentido: ni por la agricultura, ni por el precio de la luz por horas, ni por la eficiencia energética. “No tiene ningún impacto y es muy residual”, ratifica.

“Sí es cierto que en función de cuál sea el cambio, te levantes y, si es de noche, aproveches la luz del sol al atardecer, pero al final esa luz que ahorras por la mañana lo gastas por la tarde o viceversa, por lo que no existe eficiencia energética si hacemos un cómputo del consumo en un día entero. En realidad, estás desplazando un gasto o un ahorro”, afirma Canseco. “Hoy en día el único beneficio que aporta el cambio horario es aprovechar las horas de luz natural, que no artificial”, añade.

En 2018, la Comisión Europea propuso eliminar el cambio de hora, tras una consulta pública en la que el 84 % de los encuestados estuvo a favor de suprimirlo. Sin embargo, la falta de acuerdo entre los Estados miembros dejó la medida en suspenso, y desde entonces no se ha avanzado en su aplicación.

Además del cuestionable ahorro energético, el cambio horario tiene efectos fisiológicos. Numerosos estudios médicos alertan de alteraciones en el ritmo circadiano, trastornos del sueño y menor rendimiento cognitivo durante los días posteriores al ajuste. Aunque sus efectos suelen ser leves, afectan especialmente a niños y personas mayores.

También existe un coste técnico y administrativo: cada semestre deben adaptarse manual o digitalmente relojes, sistemas informáticos, horarios de transporte y procesos productivos, lo que implica una carga innecesaria para muchas organizaciones.

¿Qué opinan los ciudadanos del cambio de hora? En una encuesta publicada por La Vanguardia en 2023, la mayoría de los ciudadanos claramente cree que el cambio de hora no les resulta beneficioso, ni para su economía ni de forma general.

Otro estudio del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) indica que un 67,1 % de los españoles afirma que quiere "acabar con el cambio de hora", frente a un 22,2 % que prefiere "seguir como hasta ahora", según la encuesta realizada en marzo sobre cuestiones de actualidad.

Una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), realizada en octubre de 2024, mostró que el 70 % de los consumidores prefiere mantener el horario de verano de forma permanente, frente al 23 % que optaría por el de invierno. Un dato que refuerza la idea de que el cambio de hora no solo genera rechazo, sino que tampoco responde al sentir mayoritario de la población.