“¡Dejad que los periodistas se acerquen a mí!”

Boni Villar de infoCeuta

¡Patético! Realmente patético Pablo Casado. Las imágenes de los y las periodistas intentando preguntar al huidizo representante de la pseudo ultraderecha española, el “Ayuso” de Aznar, callando e intentando que sus acólitos se interpongan entre él y la prensa para no responder preguntas sobre el “caso Bárcenas”.

Traigamos a colación unas palabras del insigne heredero ayusiano de Aznar: "La ejemplaridad que exijo es muy clara" Tan clara como salir corriendo cuando tiene que atender a los medios de comunicación por si le preguntan sobre la “ejemplaridad” de su PP. Que estuvo, supuestamente, financiándose ilegalmente desde, al menos, 1982.

Todo lo expuesto por el antiguo tesorero del PP es EXTREMADAMENTE grave. Está por demostrarse ¡eso sí! Pero muestra un panorama de corrupción estructural endogámica en la derecha española. Triste remedo de Vox hoy día.

Lo expuesto por Bárcenas va más allá de la corrupción, más allá de las cloacas del Estado (en este caso del “aPPestado”), más allá de la moralidad. Ataca directamente a nuestra democracia y ese idolatrado, por muchos, régimen del 78. Fundamental para llegar a donde ha llegado España hoy día, pero francamente mejorable y con demasiadas sombras.

Cobran fuerza y tronan en la conciencia las declaraciones de Julio Anguita hace años:

“Se aceptó una constitución que partía como partía, se aceptó un estado de cosas… y a un monarca. Aquí nadie le ha dicho al monarca por qué el 18 de julio de 1978, cuando ya ha habido unas Cortes, la Casa Real produce un comunicado recordando la efeméride del 18 de julio y alabando al ejército porque hizo lo que tenía que hacer. Lo he sabido hace poco. Eso es para sentar al rey en el banquillo de los acusados. Pero claro, es inviolable. Es que la cantidad de trucos que hay…”

Aznar necesitaba una marioneta que dirigir, su pequeño Golem para recuperar el poder tras la sublevación de M. Rajoy. Alguien que rezumara suficiente mediocridad como para engrandecer su figura, más allá de los abdominales. Fue creado mezclando títulos de másteres de la “Rey Juan Carlos”, el narcisismo de Aznar y un gran porcentaje de incapacidad. Nace Casadolem y por el bien de la política española cuanto antes vuelva a ser jefe de gabinete de Aznar mejor a todas nos irá. Aznar declaró:

"Si a mí alguna vez me tiene que renovar alguien, que me renueve Pablo Casado, que es un tío fantástico".

Casado intentó repetir lo que el demiurgo Aznar hizo con él, pero para Madrid. Con ingredientes muy parecidos a los utilizados por Aznar creó tanto a Ayuso como a Almeida. Pero es tan, tan torpe que Ayuso y Almeida ahora son excelsos políticos comparados con él. Casado tendrá que explicarse ante las acusaciones de Bárcenas, y no valdrá lo de “ese señor del que usted me habla” o el tan manido “eso forma parte de la prehistoria del partido” y tras el 14F sobre su resultado, pobre sin dudas, en las elecciones catalanas. Pero antes de todas estas preguntas ¿hablará con Arenas o Pío pío?

Por cierto, que Casado está haciendo hasta grande a Abascal si atendemos a las palabras del presidente del Gobierno en el Congreso. Indefendible, incomprensible, inaudito, que un presidente de un país democrático alabe a un partido de ultraderecha, que o bien se equivocó con su abstención o bien ideó una estrategia propagandística con su apoyo a las ayudas europeas. Por más que pretendiese censurar la actitud de Casadolem. Poco tardaría en darse cuenta de tamaño error, supongo, al escuchar a la diputada de Vox por Almería. Salvo que piense que cuando esta dijo: “No se puede consentir que España sea el paraíso de las mafias” fuese un momento de clarividencia ante lo que poco después “soltaría” Bárcenas sobre el PP. Los “momentos de destello” en los que demuestra “más responsabilidad y sentido de Estado” (refiriéndose a Abascal) que el presidente del PP según Sánchez me provocan una rima fácil, “¿destello?: me estrello, pronto me entero y sentado, y calladito espero mi propio sentido de Estado”. La xenofobia no se alaba, el machismo no se valora, la mentira no posee sentido de Estado por mucho que queramos darle caña a Casadolem. Y por más merecido que se lo tenga.

Bárcenas ha tirado de la manta, la justicia dilucidará, Casado callará y Sánchez se lo pensará antes de lisonjear de nuevo a Abascal.

“¡Dejad que los periodistas se acerquen a mí!” no es un título de película de terror, aunque quizás para Casado sí.