Tú no eres machista ni feminista, tú eres tonto

"Yo no soy machista ni feminista, yo soy humanista"

Entendiendo que tonto es el que dice tonterías. 

Vivimos en un mundo, a veces, ignorante, vacío y frío. Un mundo donde quienes tienen privilegios o maltratan se sienten intimidados, y esa proyección la lanza en forma de discurso cargado de falacia, odio y confusión. Un discurso que busca despistar y minimizar una desigualdad patente. Y dentro de ese mundo también están quienes jamás han leído nada de la historia. Quienes creen, sean hombres o mujeres, que las cosas han caído del cielo, que piensan que jamás se ha necesitado luchar para obtener mejoras sociales o laborales. Esas personas incrédulas que viven del pasotismo y la comodidad de haber nacido en democracia. Esas personas que no han conocido la vida de las personas que fueron perseguidas, vigiladas, acosadas, torturadas, encarceladas, asesinadas, únicamente por opinar y defender una idea. 

Y es aquí cuando quiero entrar de lleno en el feminismo y en esta huelga general, la segunda huelga realizada en España por el Día de la Mujer. 

De entrada, la palabra huelga produce rechazo, incredulidad. Y nadie sabe que hoy, por ejemplo, si tenemos vacaciones es gracias a la huelga. La huelga es el instrumento legal que tenemos las personas para pedir mejoras cuando quienes están en el poder no nos las dan. Es una herramienta para luchar contra las injusticias. 

¿Y qué mayor injusticia existe que la desigualdad de género? 

Por eso, me apena que exista gente que tire por tierra esta batalla y que minimice con algo tan importante como es la dignidad. Jamás acusaré a quien no se levanta, pero sí a quien impide que yo lo haga. 

Y antes de terminar contestando a quienes acusan a este movimiento de estar politizado o con los motivos que han hecho que yo parara el 8 de marzo, conviene refrescar la memoria.   

La lucha feminista no es algo de la actualidad, sino que se remonta al principio de los tiempos, me atrevo a decir que a la época de los Primates. Algunas sitúan el feminismo a fines del siglo XIII, cuando Guillermine de Bohemia planteó crear una iglesia de mujeres. Otras rescatan como parte de la lucha feminista a las predicadoras y brujas, pero es a mediados del siglo XIX cuando comienza una lucha organizada y colectiva. Las mujeres participaron en los grandes acontecimientos históricos de los últimos siglos como el Renacimiento, la Revolución francesa y las revoluciones socialistas. 

De los orígenes, de la historia, y de las vidas de grandes mujeres, podría estar escribiendo horas y horas, pero no lo voy a hacer en este artículo. Eso sí, y como estamos hablando del Día de la Mujer, y de lo ridículo que supone tener que escuchar y leer que para cuando el día del hombre, o que el Día de la Mujer se celebra trabajando o divirtiéndose, conviene contextualizar el día, más que nada para tapar algunas conciencias, ya que sé que hay vergüenzas que jamás se van a extinguir. 

Fue un 8 de marzo de 1857 cuando un grupo de mujeres empezaron a revelarse. Las trabajadoras textiles de la fábrica Lower East Side de Nueva York organizaron una marcha en protesta de sus precariedad laboral y salarial, ya que cobraban alrededor del 70% menos que los hombres, a pesar de suponer la casi totalidad de la plantilla trabajadora. El acto fue boicoteado por la fuerte represión policial. Cincuenta y un años después, en 1908 tuvo lugar uno de los acontecimientos más trágicos en la historia reivindicativa de la mujer. En la misma ciudad, Nueva York, 40.000 costureras industriales organizaron una huelga para manifestarse. Sus peticiones eran la igualdad de derechos, la reducción de jornada laboral (era de 12 horas o más), la abolición de la explotación infantil y el derecho a unirse a sindicatos. Ese día pasó a la historia no solo por esa lucha, sino porque en una de las fábricas donde se realizaba la huelga, los propietarios ordenaron cerrar puertas y ventanas y atrapar en su interior a las manifestantes. Un incendio acabó con la vida de 120 mujeres que estaban allí luchando. Pero tuvo que pasar 67 años para que la ONU proclamara el 8 de marzo como una fecha clave para reivindicar y conmemorar la lucha de las mujeres en el mundo. 

Realmente es estremecedor. Mujeres que murieron por defender unos derechos y aún así seguimos minimizando esta ola imparable que ha venido para recordarlas y quedarse. 

¡Ésas sí que eran auténticas feministas y me representan! Se lee en las redes. Esas mujeres fueron asesinadas en mucho caso, otras repudiadas o criticadas

por el entorno. Se me viene a la cabeza Clara Campoamor, la mujer que consiguió que las mujeres pudiéramos votar a pesar de ser cuestionada de la misma manera que nosotras lo somos ahora. Ni más ni menos. Esta ola feminista no es distinta, ni especial, ni de imitación. Esta ola feminista es la continuación de las anteriores y la previa a las que vendrán después, pues tendrán que pasar muchos años para que verdaderamente tengamos la igualdad. La diferencia es que ahora utilizan la coacción y la vejación contra nosotras. Ahora no nos pueden matar legalmente, aunque el patriarcado lo haga todos los días. 

Y no, no está politizada. Las mujeres somos lo suficientemente autónomas como para tener la capacidad individual de manifestarnos sin necesidad de estar bajo la tutela de aquellos que se creen que lo pueden tutelar todo, hasta nuestra maternidad. ¿O acaso aquellos partidos que rechazan estos movimientos y se desmarcaron del 8 de marzo no están politizando la huelga feminista insinuándoles a sus votantes que no fueran? Pues no lo consiguieron, pues había mujeres de todos los colores políticos en forma de una enorme cadena de apoyo, hermandad y visualización. Ceuta se llenó, como se llenó otros territorios sin necesidad de regalar autobuses. 

Aunque hay algo que es fácil de entender. Hay unos partidos que legislan para la igualdad y lo han demostrado con hechos, y otros que no. Hay partidos que secundan estos movimientos porque creen en ellos, y otros que no. La igualdad se consigue con política, algo muy distinto a pensar que la igualdad está politizada, pues lo único que está politizado últimamente es la defensa de una falsa patria. 

Así que sí, yo ayer hice huelga como lo hicieron muchas mujeres de todos los sectores. La primera lágrima me cayó cuando al despertarme vi que no estaba la voz de Pepa Bueno en la Ser.

Sobraban los motivos. 

Yo paré por aquellas mujeres que lucharon para que hoy pudiera estar aquí haciendo este artículo de opinión. Por las que lucharon para que pudiera tener una vida independiente. Incluso, hice huelga por todas aquellas mujeres que me insultan en las redes cada vez que hablo de igualdad, por quienes me llaman feminazi y por quienes van a votar a los partidos que quieren quitar la Ley Integral contra la Violencia de Género y humillan al feminismo. 

Y lo hago porque realmente no saben lo que hacen. 

Gracias a las feministas podemos trabajar, votar, abrir una cuenta en el banco, decidir, estudiar, divorciarnos, es decir, vivir, respirar. 

También hice Huelga y me concentré por las mujeres que tienen miedo, por las que no pueden permitirse el lujo de parar y por las que ya no están por culpa del patriarcado. Por esas mujeres asesinadas, torturadas y violadas. Debajo de una tumba no se puede gritar. 

Hice huelga por las que cobran menos, por las que no pueden alcanzar puestos de responsabilidad y por las que no pueden conciliar. 

Por esas mujeres que son usadas sexualmente o son traficadas. Por las que cruzan con bultos la frontera, por las empleadas de hogar que no están aseguradas. 

Pero si hay algo que me hizo lanzarme a la calle fue ella, mi hija, aunque no me entienda, porque sé que cuando sea mayor logrará comprender que no estaba tan loca y que todo lo hacía para que ella no tuviera que sentir miedo, solamente por ser mujer. 

Paré, pero parar no significa quedarse quieta, mucho menos sin voz. 

Así que únicamente pido una cosa. No me frenéis, no les quitéis las ganas a las que tenemos fuerza, ilusión y energías para luchar. No ridiculicéis a quienes creemos en esta batalla y sabemos que con la acción y el ruido podemos seguir cambiando el mundo. 

Porque si no te vas a poner junto a mí, junto a nosotras, al menos no me frenes, no nos frenéis. 

Y por último, gracias a todos los hombres aliados del feminismo, que sois la inmensa mayoría, porque los único que están en contra de este movimiento son los machistas. 

O eres machista o eres feminista. 

 

El feminismo es definido por la RAE como un "principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre". 

¿Alguien puede estar en contra de esto?