Primero España, luego el PSOE, por último el personalismo

Si hay algo que me enganchó del PSOE, además de su feminismo, su lucha por la igualdad, o su capacidad de diálogo, fue el sentido de Estado que tenía. Esa visión del país como un todo global, con sus parcelas individuales que no es lo mismo a independientes. Esa empatía de apreciar las diferencias y apostar por la diversidad cultural y el federalismo, dentro de un marco constitucional que nos ha servido, con sus luces y sombras,  para conseguir derechos, una democracia, libertad y la paz . Ese concepto de mayoría y de responsabilidad en la oposición y en la Moncloa. Un partido con historia y de historia. Un partido que supo evolucionar y adaptarse a los distintos tiempos desde un sistema de representación. Un partido generoso que ha sabido siempre escuchar y dar su opinión, sin despreciar al compañero o compañera que pensaba diferente. Un partido donde no nos destruíamos verbalmente ni personalmente. 

Y lejos de añorar unos tiempos, y cerca de saber que seguimos siendo la esencia, es inevitable sentir cierta decepción por culpa de quienes se empeñan en sobrevivir a costa de llevarse por delante lo que sea. 

La ansiedad que arrastra el querer que te aprueben unos presupuestos para mantenerse unos meses más, a lo sumo un año, aún a sabiendas de que lo mejor es la convocatoria de elecciones nos hace palpar el precipicio. De nada sirve decir ahora que la moción de censura tendría que haber llevado inmediatamente un adelanto electoral, pero sí es responsabilidad lanzar la voz para pedir que no continúe una agonía que lo único que está consiguiendo es avivar a la extrema derecha. Y me alegro que lo hayan hecho.  Que ésta, la extrema derecha, haya sabido de manera mezquina aprovechar la metedura de pata de Pedro al querer nombrar a un relator creyendo que así solucionaba el conflicto con Cataluña es vergonzoso, pero que la financiación de España dependa de ellos, de Torra y de quienes están imputados,  también es atrevido, por no decir un suicidio político. 

El diálogo es imprescindible y la falta de él ha sido quien ha provocado el fatídico uno de octubre. Pero dialogar no es lo mismo a buscar un mediador o como quiera que se llame, como literalmente dijo Calvo. La figura del relator era dar por buena la creencia de que se reunían dos estados independientes en conflicto. Era confirmar que las instituciones para Torra no estaban legitimadas, cuando el consenso, la empatía, el diálogo, la política de acercamiento mutuo se hace a través de ellas, de las instituciones.  Eso sí, las discrepancias políticas de los políticos se solucionan en la cámara del Congreso y no en la calle. Las discrepancias políticas se solucionan con palabras, no con insultos. Casado debe aprender a tener más talante. El PSOE lo tuvo siendo oposición con la abstención, con el 155, y con ETA. Por cierto, un Casado que ha vuelto a despreciar a las mujeres diciendo que nuestro útero es un sistema de cotización, eso sí que es una vergüenza para el país, la misma vergüenza que nos lleva a que partidos no democráticos como Vox, o partidos que han saqueado durante años las arcas públicas, como así legítima un Tribunal, sean los que hablen de la unidad de España. Hasta ahora creo que son muy pocos los que de verdad les importa esta unidad. 

Y termino diciendo que dejen de atacar despectivamente a líderes de mi partido que tienen la valentía de querer a unas siglas tanto para que nadie les inviten al silencio cuando lo que está en juego son las elecciones y nuestra credibilidad. 

Y me fastidia, únicamente es el PSOE el partido capaz de sacar adelante medidas sociales y económicas centradas en las personas. Nos hubiera bastado algunas de ellas, tras la moción de la Dignidad, para demostrar que nuestro fin era devolver la ética al Gobierno y no continuar en él con vaivenes de ida y vuelta sin concretar. 

Aquí una militante que pide reacción y acción para no repetir el fatídico desenlace de Andalucía. Una comunidad que, por cierto, ganó el socialismo. ¿Qué pasará si encima en las otras elecciones volvemos a no ganar? 

Primero el país, luego el partido, y finalmente el ego de uno mismo. 

PD: pido disculpas a muchas de las personas nombradas en Ceuta y en otras partes del territorio que están haciendo una inmejorable labor por dejar el listón muy alto. 
A esas personas, gracias.