La Guardia Civil, atrapada en el caos: flota obsoleta y patrimonio en ruinas
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) vuelve a denunciar el estado de abandono estructural del cuerpo. A pesar de contar con un mayor presupuesto de inversión que la Policía Nacional, la Guardia Civil sigue atrapada en un modelo ineficiente, con una gestión desfasada, recursos mal empleados y una carga patrimonial que lastra su operatividad.
El sistema de gestión ALFIL es uno de los principales focos del desastre. Con 2.789 inmuebles repartidos por todo el país —frente a los 921 de la Policía Nacional—, la Guardia Civil acumula cuarteles duplicados, sin registrar o en ruinas. Muchos no cumplen condiciones mínimas de habitabilidad. Para colmo, la falta de personal civil especializado obliga a sacar agentes de la calle para tareas burocráticas.
La situación no mejora con la flota de vehículos. Mientras la Policía Nacional ya tiene el 19 % de su parque en renting, la Guardia Civil apenas llega al 8 %, lo que implica más averías, más gasto en mantenimiento y menos capacidad de respuesta. Diego Madrazo, coordinador sectorial de la AUGC, denuncia que:
“Nos obligan a estirar la vida de coches que deberían estar jubilados”.
El modelo actual depende en un 65 % de fondos extraordinarios. Para la AUGC, es urgente profesionalizar la administración, sanear el patrimonio, renovar la flota con criterios de eficiencia económica y reducir esa dependencia financiera.
Desde la asociación advierten y exigen una modernización real, sin parches y con voluntad política firme:
"No se puede mantener un sistema que penaliza a los guardias civiles y, en consecuencia, a la seguridad ciudadana".