Una feria paupérrima marcada por la decisión que nadie preguntó al pueblo

Una feria paupérrima marcada por la decisión que nadie preguntó al pueblo

Ceuta se despedirá este año de los fuegos artificiales tanto en la apertura como en el cierre de las fiestas patronales. La decisión no ha salido de una consulta ciudadana ni de un debate abierto a la calle, sino de un acuerdo cerrado en el Pleno de la Asamblea, cuando MDyC y PSOE llevaron sendas propuestas para sustituir la pirotecnia por espectáculos de drones y luces. Ambas salieron adelante con un respaldo casi unánime: la del MDyC, con el apoyo de todos los grupos; la socialista, con el voto en contra únicamente de tres diputados no adscritos.

La propuesta, desarrollada por UMILES junto a Ximenez Group, plantea los drones como alternativa a la pirotecnia tradicional, con una inversión de 76.780 euros para los dos espectáculos de 250 drones previstos en San Juan y en la feria. Y que sea precisamente Ximenez, ya vinculada desde hace años a la iluminación ornamental de Ceuta en distintas celebraciones de la ciudad, quien ahora se haga con el negocio de los drones.

Ese respaldo unánime en el hemiciclo no se ha traducido en un respaldo igual de sólido en la calle. Ni la ciudadanía fue consultada antes de tomar la decisión, ni se abrió ningún proceso de participación previo. La unanimidad fue de los partidos, no del pueblo, que este año se encuentra con una feria sin pirotecnia en sus dos momentos más simbólicos sin haber tenido voz ni voto en el asunto.

Tampoco el cartel anunciador escapa a cierta sensación de rutina. La obra ganadora, firmada por Marina Sáenz Díaz —residente en Ceuta desde hace apenas cinco años—, muestra a una mujer de espaldas, con un clavel en el pelo, y una peineta de gran tamaño que integra el mapa y la palabra "CEUTA" con la estatua de Hércules de Ginés Serrán-Pagán, a la que la propia autora describe como la figura que "sujeta la cabeza de la gitana" y que considera "el gran símbolo de Ceuta". En la nuca, junto a un tatuaje, aparece representada la Virgen de África, exigencia del jurado tras conocer el boceto original. Un cartel atrevido, correcto y bien intencionado, pero que no aporta una mirada nueva sobre la identidad de la fiesta.

La medida de los fuegos, además, llega en un contexto de creciente desafección política en la ciudad, con una parte importante del electorado que no encuentra representación en ninguna de las opciones que se sientan en la Asamblea. Que una decisión de este calado —que afecta directamente a cómo se vive una de las citas más queridas del calendario ceutí— se resuelva puertas adentro del Pleno, sin más recorrido que el acuerdo entre bancadas, deja la sensación de que al vecino solo le queda tragar con lo que decida su partido, vote o no vote.

El cartel de conciertos, en cambio, sí deja alguna sorpresa. Argentina, cantaora onubense con dos nominaciones a los Latin Grammy y actuaciones en escenarios como el Hollywood Bowl, es el nombre de mayor peso, pero no el único que llama la atención: Al Son de las Niñas, el trío que abre la programación, vive un momento de plena eclosión viral tras el éxito de su single "Por eso, Rocío", compuesto por el jerezano Luis de Perikín, con 200.000 reproducciones en solo unas horas. También destaca Aissa, artista madrileño del barrio de Carabanchel que antes de dedicarse a la música ya se había hecho un nombre en el humor en redes sociales, con más de 231.000 seguidores, y que ahora combina géneros como el R&B, el hip hop o el reggaetón en una carrera que lleva de forma independiente. Completa el cartel Yolanda Heredia, artista local que repite cada año en el Encuentro de Casas Regionales, y sendos tributos a Alejandro Sanz y a Fito & Fitipaldis.

Las actuaciones musicales de la feria superan los 100.000 euros en total, cifra que incluye cachés, producción, transporte y alojamiento de los artistas. El caché más alto es el de Argentina, con 30.000 euros; Al Son de las Niñas cobra 14.700 euros y el Tributo a Fito & Fitipaldis, 14.000 euros. Y pese a esa inversión pública, el acceso a los conciertos del Auditorio de la Marina no es gratuito: el ceutí tendrá que pagar entrada para verlos.

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