La Policía desmantela un narcotúnel a tres niveles con raíles y vagones para mover toneladas de hachís
Una operación de la Policía Nacional ha desarticulado en Ceuta una sofisticada infraestructura subterránea destinada a introducir hachís en España. El narcotúnel, oculto bajo una nave industrial con acceso camuflado tras un refrigerador insonorizado de grandes dimensiones, contaba con tres niveles, un sistema de raíles, vagones, poleas y grúas para mover palets de droga, y bombas de achique para mantenerlo operativo sin levantar sospechas.

Los investigadores descubrieron el acceso al detectar que el refrigerador se podía mover. Tras moverlo con gran esfuerzo, comprobaron que la nave conectaba con otra a través de un agujero donde comenzaba el túnel. Este tiene 19 metros de profundidad, 1,20 metros de altura y 80 centímetros de ancho. En su base aún hay tres metros de agua freática, con dos vagonetas sumergidas. Para mapear la estructura se empleó un dron submarino de última generación. La investigación sigue analizando los datos obtenidos.

El diseño permitía trasladar los fardos sin contacto visual directo entre los participantes. Desde el pozo de entrada se descendía a una cámara intermedia, la "narcodespensa", donde se apilaban los fardos antes de subirlos al exterior. El nivel inferior conectaba con Marruecos a través del laberinto de vagones sobre raíles.

Dos personas lideraban la red. Uno desde Marruecos, detenido el 26 de marzo y considerado el "narcoarquitecto" y "patrón de los túneles", presunto responsable también del túnel descubierto el año pasado. El otro operaba desde Ceuta, donde se negociaban los envíos y se cerraban los acuerdos, y era el dueño de toda la droga intervenida.

La investigación arrancó en febrero de 2025. A lo largo de los meses siguientes la red dejó un rastro de interceptaciones: 510 kilos de hachís en un incendio en la barriada del Príncipe, 432 en Cabrerizas Altas y 15.000 kilos en un tráiler procedente de Nador interceptado en Almería. Ante la presión sobre la ruta del sur, en agosto cerraron un nuevo acuerdo para desviar la droga hacia Galicia mediante pesqueros. El túnel dejó de usarse temporalmente desde el verano pasado, tras el descubrimiento del túnel cercano y las numerosas interceptaciones. En noviembre cayeron otros 480 kilos en una furgoneta en Málaga, momento en que la organización apostó definitivamente por el túnel como método principal.

El operativo final movilizó a más de 250 agentes con 29 registros en Ceuta, Málaga, Huelva, Cádiz y Pontevedra, donde se hallaron 228 kilos de hachís y 88 de cocaína en un trastero. En el hallazgo del túnel colaboraron los bomberos de Ceuta y el Regimiento de Ingenieros nº 7 de la Comandancia General. El balance: 27 detenidos, 15 de ellos ya en prisión, más de 17 toneladas de droga intervenida, 1.430.000 euros en efectivo, 66 equipos de comunicación y 15 vehículos de lujo. La investigación sigue abierta bajo la tutela del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 3 y la Fiscalía de Ceuta.
