SITA denuncia la falta de reconocimiento al personal de limpieza en su patrón
El secretario general de la sección sindical de SITA en Ceuta, Juan Montoya, ha manifestado el malestar del sindicato por la escasa visibilidad que, año tras año, recibe el Día de San Martín de Porres, patrón de los barrenderos y del personal de limpieza.
Montoya, que además es miembro independiente del comité de empresa en SERVILIMPCE, recuerda que más de 900 personas trabajan en el sector de la limpieza en Ceuta, tanto en la empresa municipal como en otras que prestan servicio al Gobierno de la Ciudad. Sin embargo, esta fecha pasa casi inadvertida, pese a la importancia del trabajo que desempeñan diariamente.
SITA lamenta que el 3 de noviembre, día de San Martín de Porres, apenas obtenga reconocimiento institucional ni cobertura mediática. El sindicato recalca que no buscan una felicitación simbólica, sino que se visibilice y valore socialmente un servicio esencial para el mantenimiento y la salubridad de la ciudad.
Aun así, la organización sindical quiso aprovechar la jornada para felicitar a todos los trabajadores del sector, en especial a los compañeros de SERVILIMPCE, por su compromiso y profesionalidad, insistiendo en que este colectivo no debe seguir siendo invisible ante las administraciones y la ciudadanía.

San Martín de Porres
San Martín de Porres nació en Lima en 1579 y fue hijo de un español y una mujer afroperuana libre. Desde joven trabajó como barbero y boticario, y dedicó su vida al cuidado de los enfermos y los pobres. En 1594 ingresó en el convento dominico de Nuestra Señora del Rosario, donde realizó tareas humildes como limpiar, barrer y atender a los necesitados, lo que le valió el apodo de fray escoba.
Su humildad, servicio desinteresado y entrega a los más desfavorecidos lo convirtieron en símbolo de solidaridad y justicia social. Por ello, la Iglesia lo proclamó patrón de los barrenderos, del personal de limpieza, de los pobres y de la armonía entre razas. Murió el 3 de noviembre de 1639 y fue canonizado en 1962 por el papa Juan XXIII.
Su fiesta litúrgica se celebra cada 3 de noviembre, en honor a quien supo dignificar con su ejemplo el valor del trabajo humilde y el servicio al prójimo.
