Noche de San Juan: “Ceuta en el cielo” no convenció a todo el respetable

 

 

Noche de San Juan: “Ceuta en el cielo” no convenció a todo el respetable

La Noche de San Juan volvió a llenar las playas de La Ribera y El Chorrillo, pero no dejó la misma sensación en todos sus momentos. Miles de personas acudieron a una de las citas más esperadas del año para compartir fuego y convivencia junto al mar. La noche cumplió en participación y tradición, aunque el estreno del espectáculo de drones incorporado a esta celebración quedó por debajo de la expectación generada.

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Ceuta vivió una noche caracterizada por la búsqueda de la prosperidad, el amor y la riqueza a través de rituales, con una apuesta tecnológica llamada a sustituir a la pirotecnia y la tradicional quema del Juanillo, al que el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, prendió fuego ante la mirada de miembros de su Gobierno, entre los que se encontraban la consejera de Cultura y su asesor delegado, además de otros integrantes del Ejecutivo.

El público respondió de forma masiva desde primeras horas, con familias, amigos y allegados ocupando el arenal y su entorno para celebrar una noche que sigue teniendo un fuerte arraigo tradicional. La velada contó con la actuación del ceutí Ismael de la Rosi, que llevó su mezcla de rock y flamenco al escenario de La Ribera. La Orquesta Bohemia fue la encargada de prolongar la fiesta durante la madrugada.

El gran reclamo de este año era el espectáculo de 250 drones sobre la bahía, previsto a medianoche y diseñado con 14 figuras personalizadas vinculadas al simbolismo de San Juan. La propuesta, desarrollada por UMILES junto a Ximenez Group, empresa ya vinculada a la iluminación ornamental de Ceuta en distintas celebraciones de la ciudad, se presentó como una alternativa silenciosa, sin residuos ni explosiones, pensada para todos los públicos y más respetuosa con personas sensibles al ruido, mayores, niños y mascotas.

No era la primera vez que Ceuta probaba esta fórmula. Ya se utilizó en la pasada Navidad, cuando la ciudad organizó por primera vez un espectáculo de drones. Su extensión a otras celebraciones responde a una decisión plenaria impulsada por el PSOE y el MDyC, con el respaldo del conjunto de la Asamblea.

El coste tampoco es menor. El contrato para dos espectáculos de 250 drones, uno para San Juan y otro para las Fiestas Patronales, asciende a 69.800 euros sin impuestos. Con el 10% de IPSI, la factura se eleva a 76.780 euros. Unos 38.390 euros para cada evento, aunque el encargo se planteó de forma conjunta y no como dos actuaciones aisladas.

El propio desglose de este tipo de espectáculos permite entender por qué la factura es elevada. Un montaje personalizado de unos 15 minutos con 250 drones puede moverse entre los 30.000 y los 65.000 euros. Solo la flota se calcula entre 25.000 y 50.000 euros, con un coste medio de 100 a 200 euros por unidad. A eso se suma el diseño y la coreografía, incluida o con un extra de hasta 3.000 euros, para crear figuras 3D, guion gráfico, logotipos y sincronización musical.

La operación tampoco se limita al vuelo. El paquete incluye piloto al mando, técnicos de soporte, mecánicos, controladores de la zona de despegue, permisos ante AESA, seguros de responsabilidad civil y reserva de espacio aéreo. También hay logística y desplazamiento, con una horquilla de 1.500 a 4.000 euros, donde entran el transporte de baterías de litio, consideradas mercancía peligrosa, estaciones de tierra y viáticos del equipo.

La idea tiene sentido y responde a una línea ya asumida por Ceuta tras la experiencia de Navidad y la decisión de avanzar hacia espectáculos sin pólvora. Otra cosa es el resultado visto anoche. Para una cita anunciada como histórica y con tanta expectación alrededor, el show dejó una impresión discreta. Hubo luz, hubo figuras y hubo curiosidad entre el público, pero faltó impacto para sostener el peso que se le había dado dentro de la programación y el coste que supone.

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La noche recuperó fuerza con la quema del Juanillo, el momento más simbólico de San Juan. La figura, elaborada por jóvenes del Centro de La Esperanza durante más de cinco semanas, estuvo inspirada este año en las luchas de Hércules e incorporó referencias al escudo de Ceuta y a las gárgolas del Edificio de los Dragones, convertidas en símbolo de aquello que se quería dejar atrás. El fuego volvió a reunir a los asistentes en torno a una tradición que mantiene intacto su valor popular.

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La celebración dejó también el trabajo posterior de los servicios de limpieza y conservación del medio, que actuaron en La Ribera, El Chorrillo y otros puntos del litoral para devolver las playas a la normalidad. Más de medio centenar de operarios y maquinaria especializada participaron en ese dispositivo.

San Juan dejó, en definitiva, una noche multitudinaria, con playas llenas y una tradición que mantiene su fuerza. La convivencia funcionó, la hoguera volvió a ser el centro emocional de la celebración y la música acompañó a una ciudad volcada en la calle. La parte tecnológica, sin embargo, necesita algo más que novedad para justificar el protagonismo que se le quiere dar. Si los drones van a convertirse en el nuevo gran reclamo de las noches señaladas de Ceuta, el espectáculo tendrá que estar a la altura de lo que se anunciaba.

El director comercial de UMILES, Ernesto Albacete, afirmaba que:

"..., y para esta Noche de San Juan hemos preparado algo completamente distinto: un espectáculo pensado para conectar con el simbolismo y la magia de una de las noches más especiales del año".

Muchos ni conectaron ni percibieron ese simbolismo y esa magia.

Noche de San Juan: “Ceuta en el cielo” no convenció a todo el respetable
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