San Antonio reúne devoción, tradición y convivencia en la ermita
Cientos de ceutíes vivieron este viernes la tradicional Romería de San Antonio, una de las fiestas señaladas en el calendario local y una cita que volvió a unir fe, convivencia y ambiente popular en torno a la ermita del monte Hacho.

La jornada arrancó desde San Amaro con la subida de los romeros, la Cofradía de San Antonio y numerosos fieles que, como cada 13 de junio, mostraron su devoción al santo milagroso. Este año, la principal novedad fue la presencia de un tamborilero al frente de la peregrinación, que puso sonido tradicional al camino hasta la ermita.
Al mediodía se celebró la misa solemne en el patio de la ermita, oficiada por el vicario Francisco Jesús Fernández Alcedo. La eucaristía contó con la participación del coro de la Hermandad del Rocío y reunió a numerosos asistentes en un entorno para el que el Área de Fiestas colocó sillas.

Tras la misa tuvo lugar la procesión y el tradicional reparto de más de 4.000 panecillos benditos, uno de los momentos más esperados por los fieles. La escena volvió a dejar imágenes de familias, romeros y devotos acercándose a la ermita para cumplir con una costumbre profundamente arraigada en la ciudad.
Después de la parte religiosa, la celebración continuó en clave festiva. La música llegó con Fran Amado como telonero y con la actuación de Rocío Soto, que puso el broche musical a una tarde marcada por la convivencia. En el entorno del mirador también hubo barra con precios populares, un puesto de gildas y paella para los asistentes.

El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, asistió como cada año a la misa y agradeció el trabajo de todos los agentes implicados, con una mención especial a la Cofradía de San Antonio por su papel en la organización y en el cuidado de la ermita y su entorno.
La festividad, declarada jornada no laborable en la ciudad, volvió a reunir a centenares de personas que, pese al calor y la competencia de la playa, optaron por mantener viva una tradición muy ceutí.

El santo milagroso
San Antonio, el santo de los milagros, el de encontrar lo perdido y el solucionador de problemas, también de los del amor y la tradición de los trece alfileres, protagoniza cada 13 de junio una jornada en la que es costumbre bendecir pequeños panecillos para repartirlos después entre los fieles.
La tradición cuenta que, encontrándose el santo en su convento, un grupo de pobres pidió limosna y, como no tenía qué ofrecer, repartió todo el pan de la cocina sin pedir permiso al panadero. A esa historia se suman otras leyendas, como la del pozo y la cerradura, transmitidas con fervor de generación en generación.

Dispositivo especial
La Ciudad, a través de la Consejería de Cultura, coordinó un dispositivo especial con la participación de Fiestas, Servicios Urbanos, Medio Ambiente, Gobernación, Cruz Roja, la Federación de Vecinos y voluntarios de Protección Civil. También colaboraron la Comandancia General y la Cofradía, cuya implicación resultó clave tanto en la organización como en el cuidado del entorno.
El operativo incluyó regulación del tráfico y control de accesos, asistencia sanitaria, apoyo de Protección Civil y medios contra incendios. Además, se activó un servicio extraordinario de autobuses desde la plaza de la Constitución y Servicios Sociales trasladó a la romería a 110 mayores.
Con la ermita como punto de encuentro, la jornada volvió a combinar devoción, convivencia y tradición popular en una de las citas más arraigadas del calendario ceutí.